jueves, 16 de febrero de 2012
-Quien no arriesga, no gana.
Muchas veces no decimos lo que sentimos por el simple miedo a fallar. Nada debería perderse por el miedo a equivocarnos, por el hecho de llevarnos una decepción. En el amor no se puede esperar, porque puede que cuando decidas lanzarte, no tengas pista en la que aterrizar. Y sí, es difícil, puede que la otra persona no sienta lo mismo que tú, que sólo quiera ser tu amigo o que no quiera saber nada de ti; pero no es motivo para no decir lo que sientes. Si no lo dices te quedarás con la duda de lo que pudo haber sido. Quizás las probabilidades estén en tu contra, quizás te digan que no lo hagas, pero no olvides una cosa: quien no arriesga, no gana.
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